La cerveza es un alimento funcional dentro de la Dieta Mediterránea

En el marco del XVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) que se celebra en Barcelona, la Prof. Dra. Ascensión Marcos, Directora del Grupo de Inmunonutrición del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC), ha realizado una ponencia sobre el papel que tienen las bebidas fermentadas dentro de la Dieta Mediterránea.

Este mes hemos celebrado el Día Mundial de la Dieta Mediterránea, cuyo origen se remonta en la cuenca del Mar Mediterráneo, “cuna de la civilización”. Desde el año 2010, esta dieta es reconocida mundialmente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y como la más saludable por la FAO y la OMS.

La Dieta Mediterránea, que es la base de un estilo de vida y una alimentación saludable, está compuesta por frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos y aceite de oliva. Además, en ella se contempla el consumo de huevos y lácteos, y un bajo consumo de productos cárnicos. El seguimiento de este tipo de dieta puede retrasar la aparición de estas enfermedades hasta 3,5 años[1].

La doctora Marcos ha explicado que la riqueza de alimentos de origen vegetal del patrón dietético mediterráneo, así como las grasas insaturadas y diferentes sustancias antioxidantes, le confieren propiedades antiinflamatorias. En este modelo de consumo se incluye también el aporte a la gastronomía y la salud que realizan las bebidas habituales en la cuenca mediterránea: infusiones y bebidas fermentadas. “En el caso de la cerveza, como bebida fermentada que es de baja graduación y típica de la Dieta Mediterránea, podríamos considerarla un alimento funcional. Su composición incluye un contenido destacado de polifenoles antioxidantes”, ha señalado la experta.

En cuanto a esta riqueza en polifenoles y otros fitoquímicos de los alimentos que forman parte de la Dieta Mediterránea, incluida la cerveza, la doctora marcos puntualiza que “podrían reducir el riesgo de padecer patologías crónicas como las cardiovasculares o el cáncer. Y es que, además, la Dieta Mediterránea podría ayudar a prevenir el deterioro cognitivo del envejecimiento, como el Parkinson, la demencia o el Alzheimer, según un estudio[2] publicado en la revista Nutrients”, explica la doctora Marcos.

Al hablar de bebidas fermentadas, como la cerveza, hay que recordar que sus posibles aportes nutricionales se observan únicamente cuando el consumo es moderado y responsable por parte de adultos sanos, en el marco de una alimentación sana y equilibrada. Además, en el caso de mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, en general, en adultos a la hora de conducir o si se están consumiendo medicamentos, el consumo de alcohol debe ser cero. En estas situaciones se puede optar por la ingesta de cerveza sin alcohol. 

 Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida 

El Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida (FICYE) es una entidad que pretende ahondar en el conocimiento de la cerveza, impulsando y compartiendo la investigación científica sobre el producto, su consumo moderado y su relación con el estilo de vida; recordando siempre que el consumo abusivo de alcohol es perjudicial y, por lo tanto, no tiene cabida en un estilo de vida saludable. Para más información, consultar nuestra web: http://www.ficye.es  

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